Sus cañones, paredones rojizos, extensiones desérticas y paisajes casi lunares permiten retroceder más de 200 millones de años, hasta un mundo en el que los continentes formaban Pangea y comenzaban a aparecer los primeros dinosaurios.
Hay lugares que sorprenden por su paisaje y otros que cambian por completo nuestra percepción del tiempo. El Parque Nacional Talampaya, en La Rioja, y el Parque Provincial Ischigualasto —Valle de la Luna—, en San Juan, pertenecen a este segundo grupo.
Para el profesional de turismo, conocer la singularidad de estos parques permite incorporar a un viaje por Argentina una propuesta diferente: naturaleza, paleontología y grandes paisajes reunidos en uno de los registros geológicos y fósiles más excepcionales del planeta.
DOS PARQUES, UNA HISTORIA DE MILLONES DE AÑOS
La Rioja y San Juan se encuentran en el oeste de Argentina, al pie de la Cordillera de los Andes y próximas a la frontera con Chile. En estas dos provincias se encuentran Talampaya e Ischigualasto, dos parques que, aunque pertenecen a jurisdicciones diferentes, geológica y paleontológicamente forman parte de una misma historia.
En el año 2000 fueron declarados conjuntamente Patrimonio Mundial por la UNESCO. La razón resulta extraordinaria: Talampaya–Ischigualasto conserva el registro fósil continental conocido más completo del período Triásico en el mundo. Sus formaciones documentan aproximadamente 45 millones de años de evolución y permiten comprender un período decisivo de la historia de la vida.
Entre los fósiles encontrados se encuentra Eoraptor, uno de los dinosaurios primitivos hallados en Ischigualasto. Esto convierte al conjunto en un destino especialmente interesante para acercarse a la historia de los primeros dinosaurios en Argentina, aunque su importancia científica va mucho más allá de ellos.
No hace falta ser especialista en paleontología para apreciar esta experiencia: el paisaje permite acercarse de una manera visual y comprensible a uno de los grandes capítulos de la evolución de la vida.
TALAMPAYA: ENTRE GIGANTES DE PIEDRA
En La Rioja, el Parque Nacional Talampaya cambia la escala del viajero.
El recorrido se interna entre enormes formaciones de arenisca rojiza modeladas durante millones de años por la erosión. En el Cañón de Talampaya, los grandes paredones pueden alcanzar hasta 200 metros de altura, creando uno de los paisajes más monumentales del oeste argentino.
El viento, las lluvias y las fuertes diferencias de temperatura fueron esculpiendo las particulares geoformas del parque. Talampaya conserva además importantes conjuntos de petroglifos que testimonian la presencia humana en esta región desde hace miles de años.
Existen diferentes interpretaciones sobre el origen de Talampaya. La documentación de Parques Nacionales recoge, entre ellas, una posible procedencia quechua relacionada con el tala, árbol nativo de la región, y la interpretación de “río seco del tala”.
ISCHIGUALASTO: CAMINAR POR EL VALLE DE LA LUNA
A unos 80 kilómetros, ya en San Juan, el paisaje vuelve a transformarse.
“Aquí el atractivo no consiste únicamente en contemplar el paisaje. Consiste en comprender qué estamos contemplando.”
El Parque Provincial Ischigualasto, conocido como Valle de la Luna, presenta sedimentos claros, grises y multicolores que, combinados con la escasa vegetación y las formas creadas por la erosión, producen un paisaje de apariencia casi lunar. La propia UNESCO destaca el particular valor escénico de estas formaciones.
El significado de Ischigualasto tampoco posee una única interpretación aceptada. A su nombre se le han atribuido traducciones procedentes de lenguas originarias como “lugar donde no existe la vida” o “lugar donde se posa la luna”, interpretaciones que parecen dialogar con la singularidad del paisaje.
El circuito tradicional se realiza principalmente en vehículo, acompañado por guías del parque. Recorre alrededor de 40 kilómetros durante unas tres horas, con diferentes paradas para observar formaciones como Valle Pintado, Cancha de Bochas, El Submarino y El Hongo.
El Centro de Interpretación completa la visita y permite comprender el valor científico de los fósiles encontrados en la región y situarlos dentro de la historia del Triásico.
¿PARA QUÉ PERFIL DE PASAJERO?
A la hora de incorporar Talampaya e Ischigualasto a un itinerario, el destino resulta especialmente adecuado para pasajeros interesados en naturaleza, geología, paleontología, fotografía y grandes paisajes.
También puede funcionar muy bien para familias con niños o jóvenes atraídos por el mundo de los dinosaurios y para clientes que ya conocen algunos de los destinos más clásicos de Argentina y desean incorporar una región diferente a su recorrido.
Los circuitos tradicionales no requieren una condición física especial, ya que buena parte de las visitas se desarrolla en vehículos, realizando paradas para observar e interpretar el entorno. Esto permite trabajar el destino con perfiles de pasajeros muy diferentes.
Aquí el atractivo no consiste únicamente en contemplar el paisaje. Consiste en comprender qué estamos contemplando.Esto permite trabajar el destino con perfiles de pasajeros muy diferentes, siempre teniendo en cuenta las condiciones climáticas propias de una región árida y la duración de los desplazamientos.
TALAMPAYA E ISCHIGUALASTO DENTRO DE UN RECORRIDO POR EL OESTE ARGENTINO
Talampaya e Ischigualasto pueden ser el punto de partida para descubrir con más calma una región de Argentina que merece tiempo. En lugar de plantear ambos parques como una visita aislada, recomendamos una combinación slow que permita conocer también los paisajes, la cultura y la producción de La Rioja y San Juan.
En La Rioja, el recorrido puede continuar hacia Chilecito y la Cuesta de Miranda, uno de los grandes paisajes escénicos de la provincia, entre quebradas y montañas rojizas. La zona de Chilecito y Famatina suma además una importante tradición vitivinícola, con especial protagonismo del Torrontés Riojano y propuestas vinculadas a bodegas y viñedos.
En San Juan, Ischigualasto puede combinarse con otros paisajes de la provincia, como el Valle de Calingasta y el Parque Nacional El Leoncito, reconocido también por la calidad de sus cielos. San Juan posee, además, una consolidada cultura del vino y es una de las principales provincias vitivinícolas de Argentina, con variedades como Syrah, Malbec, Cabernet Sauvignon y Torrontés.
Planteado de esta manera, el viaje incorpora dos parques extraordinarios y permite descubrir una región de grandes paisajes, pequeños centros urbanos, viñedos y una identidad propia, todavía presente en pocos itinerarios internacionales y capaz de sorprender incluso a viajeros que ya conocen Argentina.
Talampaya e Ischigualasto pueden ser el motivo inicial del viaje, pero La Rioja y San Juan ofrecen suficientes argumentos para quedarse un poco más.
¿Cómo incorporar Talampaya e Ischigualasto a un itinerario por Argentina?
Petru DMC Argentina puede diseñar y operar una propuesta que integre Talampaya e Ischigualasto de acuerdo con el perfil de los viajeros, sus intereses, el tiempo disponible y el ritmo adecuado, combinando los parques con otros destinos del oeste argentino cuando el itinerario lo permita.
Diseñemos el próximo viajePreguntas frecuentes
